Chilenos comienzan a escribir nueva constitución este domingo

Este fin de semana los chilenos asistirán a un paso histórico en la era reciente de su país, cuando se comience a sesionar para las discusiones que llevarán a la redacción de una nueva Constitución que reemplace la que está vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y siente las bases para un nuevo pacto social.

Pero aún la mayoría de los chilenos no tiene idea sobre cómo se realizará este proceso, sobre el cual se han ofrecido muy pocos detalles. Pese a ello, el proceso despierta gran interés, ya que corresponde a un clamor popular que tiene años gestándose y que se materializó a partir de las protestas de 2019.

La ceremonia oficial se llevará a cabo este domingo y se celebrará en el antiguo Congreso Nacional en Santiago, los constituyentes jurarán o prometerán sus cargos ante la relatora del Tribunal Calificador de Elecciones, Carmen Gloria Valladares.

Una vez constituida, la primera tarea de la convención -con 17 escaños para los pueblos indígenas y la única en el mundo en estar conformada por un número equilibrado entre hombres y mujeres- será la de elegir por mayoría absoluta una mesa directiva que conduzca el proceso, con un presidente y un vicepresidente.

La elección de la mesa esconde un tira y afloja entre las distintas fuerzas de la convención, integrada en su mayoría por ciudadanos independientes, sin afiliación a partidos, aunque con tendencia progresista. La derecha solo obtuvo 37 de los 155 escaños.

“La primera mañana va a ser crucial para ver el tono que van tener las discusiones”, reconoció a Efe Javier Couso, académico en la Universidad Diego Portales (Chile) y la Universidad de Utrecht (Países Bajos).

Reglamento de debate

Los días de sesiones, la posibilidad de celebrar alguna reunión fuera de Santiago, los tiempos de intervención de los constituyentes, el papel de la mesa directiva o las comisiones que van a discutir los distintos temas son también una incógnita.

Por eso, tras la instalación, llega la primera prueba de fuego de la instancia: redactar su propio reglamento de funcionamiento y aprobarlo por una mayoría de dos tercios.

“Mientras más se demoren en el reglamento, menos tiempo les quedará para redactar la Constitución. Ojalá puedan salir de esto en dos meses, pero es una convención con poca experiencia y es posible que tarden más, como pasó en Bolivia”, dijo a Efe Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencia Política en la Universidad de Chile.

Doce meses para una propuesta

La convención debe presentar una propuesta nueve meses después de su instalación, aunque podrá pedir solo una prórroga de tres meses, por lo que el texto debería estar listo como máximo en julio de 2022 y someterse luego a plebiscito para entrar en vigor.

Mientras no rija la nueva Ley Fundamental, se aplica la de 1980, muy cuestionada por su origen dictatorial y por favorecer el libre mercado en servicios básicos como educación, sanidad o pensiones.

Lo que sí parece claro -teniendo en cuenta que gran parte de los constituyentes están sensibilizados con el sentir de la calle- es que las reuniones de las comisiones serán abiertas. Según un sondeo de Ipsos, el 70 % de los chilenos apoya esa opción.

“Si bien la literatura sobre procesos constituyentes recomienda espacios de conversaciones reservadas, creo que en Chile hoy no es posible porque hay una gran demanda de transparencia y la sociedad necesita confiar en las instituciones”, indicó Couso.

Primera constitución democrática de Chile

De ratificarse en plebiscito, sería la primera que nace de un proceso plenamente democrático y participativo en la historia de Chile, por lo que las expectativas son máximas y los constituyentes exploran en textos de otros países para buscar ideas.

Algunos constituyentes de izquierda exploran la constitución venezolana, una de las más avanzadas en reconocimiento de derechos sociales. En cuanto a temas indígenas revisan la de Bolivia. La española y sudafricana también podrían aportar ideas, según los expertos.

El texto beberá también de las tres Constituciones que ha tenido Chile desde su independencia (1833, 1925 y 1980) y deberá respetar el carácter de República, su régimen democrático, las sentencias judiciales y los tratados internacionales.

“Creo que hay un mensaje simbólico de crear un nuevo texto, por lo menos en lo formal, pero en términos de contenido lo más probable es que se recojan cosas del 80”, apuntó Mario Herrera, académico de la Universidad de Talca.

También está sobre la mesa el debate sobre si el nuevo texto debe ser “minimalista”, como dicta la tradición anglosajona, o extenso y si debe usarse un lenguaje llano, alejado de tecnicismos.

Para Couso, “si hay que elegir entre una comprensión absoluta y la precisión jurídica para evitar interpretaciones erróneas, se optará por lo segundo”: “No hay nada peor -concluyó- que una Constitución ambigua”.

T/UN-Con información de agencias
F/Archivo

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